ESTUDIANTES DE COYHAIQUE SE CONECTARON VIA STREAMING CONBASE AÉREA ANTÁRTICA PRESIDENTE FREI.

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La distancia entre una escuela rural de Coyhaique y la Antártica se redujo este
martes 25 de agosto a una pantalla. Desde la Escuela Rural Arroyo El Gato, un
grupo de estudiantes pudo conversar directamente con Aviadores Militares
desplegados en la Base Aérea Antártica Presidente Frei y acercarse a una
realidad que, hasta entonces, conocían principalmente a través de libros,
fotografías y contenidos abordados en clases.


La actividad formó parte de un proyecto pedagógico curricular impulsado por el
establecimiento, adaptado a las características rurales y de aislamiento de su
comunidad educativa. En este contexto, el Comandante de la Base Frei,
Comandante de Grupo (A) Carlos Reyes, encabezó una exposición destinada a
explicar de manera didáctica la historia de la presencia chilena en el Continente
Blanco, sus particularidades geográficas y la labor que desarrolla la Fuerza Aérea
de Chile en este territorio.


Antes de iniciar la charla, integrantes de la dotación se presentaron ante los niños
y explicaron brevemente sus respectivas funciones. Pilotos de helicóptero,
personal médico, especialistas de mantenimiento aeronáutico y otros Aviadores
Militares dieron así un rostro más cercano al trabajo que diariamente se realiza a
miles de kilómetros de la sala de clases desde donde los escolares seguían la
transmisión.


Mediante fotografías, mapas y material audiovisual, los participantes repasaron
algunos de los principales hitos de Chile en la Antártica, desde las primeras
expediciones nacionales hasta el establecimiento de diferentes bases y la
consolidación de la actual Base Aérea Antártica Presidente Frei. También
conocieron la importancia del Tratado Antártico y principios como la cooperación
internacional, el desarrollo científico, el uso pacífico del continente y la protección
de su ecosistema.


La exposición también ayudó a derribar algunas ideas preconcebidas sobre este
territorio. Los alumnos observaron cómo cambia el paisaje de la isla Rey Jorge
entre el verano y el invierno, las diferencias en las horas de luz según la época del

año y la influencia que tienen el viento y las bajas temperaturas sobre la vida diaria
de quienes permanecen allí.
Pero la conversación no se limitó a la geografía o la historia. Uno de los aspectos
que despertó mayor interés fue conocer cómo se vive y se sostiene una
comunidad durante todo el año en un ambiente tan exigente.


De manera sencilla, se explicó cómo la dotación debe atender permanentemente
necesidades esenciales como el abastecimiento de agua y energía, el tratamiento
y manejo de residuos, la recepción de suministros y las diferentes labores
necesarias para mantener el funcionamiento de la instalación. Un esfuerzo en el
que la planificación y el trabajo en equipo resultan fundamentales.


Asimismo, los escolares conocieron el rol que cumple Base Frei como punto de
apoyo para distintas actividades desarrolladas en el Continente Blanco, entre ellas
las operaciones aéreas, el respaldo a iniciativas científicas y la cooperación ante
situaciones que requieran capacidades de búsqueda y rescate.


“Para nosotros fue muy significativo poder conversar con ellos y mostrarles que
detrás de la Antártica que vemos en fotografías existe una comunidad que trabaja
todos los días para mantener operativa la Base, apoyar la ciencia y contribuir a la
presencia de Chile en este continente. Esperamos que se queden con curiosidad,
que sigan preguntando y que comprendan la importancia de proteger y conocer
este territorio que también forma parte de nuestro país”, señaló el Comandante
Reyes.


Luego de la exposición, las inquietudes de los alumnos dieron paso a un diálogo
cercano. Las preguntas abarcaron desde el clima, la nieve y las temperaturas
hasta la manera en que se desarrolla la vida cotidiana y las funciones que
cumplen quienes permanecen por largos periodos en el Continente Blanco.
El profesor y director de la Escuela Rural Arroyo El Gato, Sigifredo Figueroa,
valoró la disposición de los integrantes de la dotación y el aporte pedagógico de la
iniciativa.
“La comunicación con la Base fue excelente, con muy buena disposición del
personal, claridad en lo presentado y buen material de apoyo. Los estudiantes
quedaron muy conformes, despejaron sus dudas y terminaron muy contentos”,
destacó.
Así, la conexión fue mucho más que una charla a distancia. Desde una sala de
clases rural de Coyhaique, los niños pudieron acercarse a la historia, las personas
y el trabajo que sostienen la presencia de Chile en la Antártica, convirtiendo la

tecnología en un puente entre dos comunidades separadas por miles de
kilómetros.