Educación Continua: la respuesta de INACAP a un mundo laboral en transformación.

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COLUMNA EN PRENSA
Directora de Educación Continua
Elizabeth Neracher Esbry

La velocidad de los cambios tecnológicos, la digitalización de los procesos
productivos y la irrupción de nuevas herramientas basadas en inteligencia
artificial han transformado profundamente el mundo del trabajo. Las
profesiones ya no se mantienen estáticas durante décadas. Por el contrario,
evolucionan, se redefinen y, en algunos casos, incluso desaparecen o se
transforman en otras completamente distintas.


Un reciente informe internacional sobre habilidades del futuro, elaborado por el
Banco Santander, ilustra con claridad este cambio. Según este estudio, en
Chile el 87% de las personas considera importante recibir formación continua
para su desarrollo profesional. Más aún, una proporción significativa de los
encuestados reconoce que el dominio de nuevas tecnologías, especialmente
aquellas vinculadas a la inteligencia artificial, será fundamental para
mantenerse competitivo en el mercado laboral.


Este dato refleja algo más profundo que una simple percepción estadística.
Revela un cambio cultural en la manera de entender la formación profesional.
Hoy ya no se trata únicamente de adquirir conocimientos en una etapa
específica de la vida, sino que aprender forma parte permanente del ejercicio
de cualquier profesión.


La lógica tradicional de la educación, estudiar primero y trabajar después, está
siendo reemplazada por un modelo mucho más dinámico: estudiar, trabajar,
volver a aprender, actualizarse y volver a aplicar ese conocimiento en
contextos cada vez más cambiantes.


En este nuevo escenario, la educación continua cumple un rol estratégico. No
solo permite actualizar conocimientos técnicos, sino también desarrollar
nuevas competencias que hoy son esenciales para el mundo laboral:
adaptación al cambio, capacidad de aprendizaje permanente, manejo de
herramientas digitales y comprensión de los procesos de innovación. En otras
palabras, la diferencia ya no estará solamente en lo que una persona aprendió
en su formación inicial, sino en su capacidad para seguir aprendiendo a lo
largo de toda su trayectoria laboral.


Frente a este escenario, las instituciones de educación superior tienen un
papel clave. Ya no basta con formar profesionales en un momento
determinado, sino que deben convertirse en espacios permanentes de
actualización, especialización y desarrollo de nuevas competencias.
En este sentido, la educación continua se consolida como una herramienta
fundamental para fortalecer la empleabilidad, impulsar la innovación y

acompañar a las personas en un proceso de aprendizaje que no se detiene
con la obtención de un título.


Precisamente esa es la lógica que hoy impulsa INACAP. A través de cursos de
actualización, diplomados, seminarios y programas de especialización, la
institución promueve una formación que no termina con la titulación, sino que
se proyecta a lo largo del tiempo. El objetivo es claro: entregar a estudiantes,
profesionales y a la comunidad herramientas concretas para adaptarse a los
cambios del mundo productivo y aprovechar las oportunidades que surgen en
un entorno cada vez más dinámico.


En un mundo donde el conocimiento evoluciona a gran velocidad, mantenerse
actualizado ya no es una ventaja competitiva. Es, simplemente, una condición
para seguir siendo profesional.