La Asociación Magallánica de Empresas de Turismo Austro Chile A.G. lamenta
profundamente la tragedia ocurrida en el Parque Nacional Torres del Paine, un
suceso que hoy enluta a toda nuestra región. Extendemos nuestras sinceras
condolencias a las familias de las víctimas y acompañamos a todos quienes se
han visto afectados por este doloroso hecho.
Durante décadas, el sector turístico de Magallanes y la Antártica Chilena ha
trabajado de manera proactiva, levantando problemáticas, proponiendo soluciones
y participando activamente en instancias público-privadas. Sin embargo, una vez
más vemos cómo se deberá actuar de manera reactiva, a pesar de los reiterados
llamados que el sector ha realizado para mejorar las condiciones de
administración, gestión y operación en nuestras Áreas Protegidas.
Es importante señalar que en Torres del Paine —como en cualquier destino de
aventura en el mundo— pueden ocurrir situaciones como esta. El riesgo es
inherente y forma parte de la experiencia en territorios remotos y de alta montaña.
Este riesgo puede minimizarse, pero nunca desaparecer por completo. Pese lo
anterior, es responsabilidad del Estado garantizar las condiciones básicas de
gestión, seguridad y presencia en el territorio, lo que todo indica que, en esta
oportunidad, no se cumplió.
En los últimos años se han endurecido normativas, se han complejizado
procedimientos y se ha vuelto más engorrosa la visita para los turistas y la
operación para las empresas. Sin embargo, no se ha reforzado aquello que
realmente es indispensable: patrullaje efectivo, presencia activa y capacidad de
respuesta en uno de los destinos más relevantes, complejos y aislados del país.
El turismo en Magallanes y la Antártica Chilena lleva años advirtiéndolo.
Lamentablemente, la institucionalidad no ha logrado comprender ni cumplir su rol
respecto a la gestión turística en Áreas Protegidas del nivel de Torres del Paine.
Queremos también dar una señal clara de apoyo a las empresas, operadores y
equipos que colaboran diariamente con el cuidado y manejo de las Áreas
Protegidas, quienes con mucho esfuerzo aportan al desarrollo económico y al
fortalecimiento del destino. Labor que se realiza a pesar del exceso de burocracia
y de normativas que fiscalizan solo a los privados y no la labor del sector público a
cargo.
Como gremio, reiteramos nuestra disposición a seguir colaborando activamente
para mejorar la gestión de nuestras Áreas Protegidas. Esta tragedia, que nos
duele profundamente y enluta a toda nuestra comunidad, debe ser también un
llamado de atención para avanzar con urgencia hacia un modelo de administración
más moderno, eficiente y acorde con la importancia turística internacional de
Magallanes, de modo que hechos como este nunca vuelvan a repetirse.